Qué tienen en común las siete
Son proyectos muy distintos —un taller de impresión 3D, una veterinaria de barrio y un juego en el navegador no se parecen en nada— pero hay cosas que no negocio en ninguno:
- Cargan rápido en el móvil. Sin plantillas de veinte megas ni quince plugins peleándose entre ellos.
- Google entiende qué son. Títulos, encabezados y datos estructurados puestos con criterio, no por rellenar.
- Se pueden actualizar sin llamarme. Si te dejo una web que solo puedo tocar yo, te he dejado un problema.
- Están escritas para personas. El texto lo lee un cliente antes que un algoritmo, y si no se entiende no vende.
¿Y por qué tan pocas? Porque prefiero pocos proyectos y atenderlos bien. Estas siete las he hecho yo de principio a fin: diseño, programación y el SEO de después. No hay subcontratas ni plantillas compradas.
Si quieres ver cómo trabajo una web por dentro —cómo son, cuánto tardan y qué te llevas al final— te lo cuento en diseño y desarrollo web, y el orden en que va cada encargo está en las cuatro fases del trabajo. Y si lo que te interesa es quién hay detrás de estas siete, ahí tienes quién soy y cómo acabé dedicándome a esto.